Logo Casas de palabras

Casas de palabrasBibliotecas y pueblos indígenas en América Latina
Un proyecto de Edgardo Civallero

Inicio    El proyecto | Presentación

Casas de palabras. Un proyecto de Edgardo Civallero

El proyecto | Presentación

"Casas de palabras" es el nombre más habitual que reciben las bibliotecas (o espacios similares) que desarrollan sus actividades en las lindes de América Latina, especialmente en áreas indígenas y "étnicas". La expresión revela otra forma de ver y entender las bibliotecas, y por esa razón se convirtió en el nombre de este proyecto.

La biblioteca es una institución cuya presencia en América Latina (y en otras partes del mundo) no ha estado libre de conflictos. Injerto externo, espacio colonizado e instrumento colonizador —pero también plataforma de aprendizajes, resistencias y rescate de saberes—, la biblioteca ha tenido con las sociedades indígenas, las comunidades rurales y los grupos subalternos ("minorizados", "étnicos" y "marginales") de Abya Yala una relación compleja, que todavía se está construyendo y definiendo.

Algo similar puede decirse del formato "libro" y otros productos escritos, de la propia escritura, y de destrezas como la lectura.

Desde 2017, a través del proyecto Casas de palabras (antes Observatorio de bibliotecas y pueblos originarios de América Latina y Proyecto Bibliotecas indígenas) investigo y analizo, entre otras cosas, las formas en las que el conocimiento se produce, se almacena, circula y se expresa en las comunidades indígenas, rurales y subalternas de América Latina; el impacto (positivo o negativo) que bibliotecas, libros y lectura han tenido en las estructuras epistémicas e identitarias de esos colectivos; las barreras con las que se han topado los programas bibliotecarios y de promoción de la lectura al ser implementados en esos espacios indígenas, rurales y subalternos; las formas en las que las primeras han sido recibidas, rechazadas, adaptadas o adoptadas por las segundas, y los resultados que se han obtenido de tales interacciones; y las modificaciones a realizar en las políticas públicas y académicas latinoamericanas para que dialoguen de una forma más fluida con las realidades, las posibilidades y las necesidades de esas (y otras) poblaciones.

Con Casas de palabras busco elaborar un primer "estado de la cuestión" completo, crítico, actualizado y cuidadosamente documentado sobre la relación entre las bibliotecas, los libros y la lectura, por un lado, y los saberes, identidades y realidades de grupos humanos latinoamericanos que han sido históricamente excluidos, por el otro. La información que pretendo recuperar se encuentra muy dispersa o es directamente invisible, e incluye, por ejemplo, la situación general del conocimiento tradicional del continente (distribución, vigencia, usos orales y escritos / impresos, necesidades, problemas, propuestas y amenazas) o el rol de las bibliotecas, los archivos, los libros, las editoriales, los programas de lectura y otros medios (especialmente las nuevas tecnologías) en su recuperación, preservación y difusión.

Las experiencias, ideas y saberes recolectados se organizan en tres ejes:

(a) En oralidad y conocimiento tradicional se recoge toda la información existente sobre los saberes tradicionales, especialmente los transmitidos a través de la palabra hablada. Asociadas a ella están las lenguas usadas y la vitalidad de las mismas, los usos de la oralidad, su necesidad para transmitir determinados saberes, etc.

(b) En libros y lectura, por su parte, se agrupan los datos sobre el conocimiento que ha sido plasmado de forma escrita, y las formas empleadas para hacerlo: los códigos utilizados, las editoriales, las ediciones (privadas o públicas), y las políticas y legislaciones al respecto (edición de libros como respuestas a tratados y leyes sobre publicación como apoyo a pueblos indígenas). Asimismo, se incluyen los datos sobre programas de animación a la lectura, sus diseños, experiencias y resultados.

(c) Finalmente, en bibliotecas se organiza la información sobre todos los espacios de almacenamiento, conservación y gestión de conocimientos, tradicionales o no, en todos sus formatos.

La sistematización de esta (y otra) información permitirá, a largo plazo, contar con un panorama informativo amplio, sólido e interdisciplinario, esencial para identificar y (re)conocer los problemas y las carencias que acucian a los pueblos indígenas, las comunidades rurales y los grupos subalternos en relación a la gestión de los saberes propios y el acceso a la información. Dicho panorama facilitará asimismo la elaboración de políticas públicas y/o planes de acción comunitarios sobre áreas como educación intercultural, preservación de lenguas amenazadas, recuperación de saberes relacionados con la sostenibilidad, fortalecimiento de identidades, inclusión social o uso de nuevas tecnologías. Por otro lado, la información recolectada hará posible la producción de materiales educativos básicos, recomendaciones, guías, lineamientos de trabajo y manuales que sustenten, a nivel teórico y práctico, la toma de decisiones y el diseño de proyectos relacionados con casas de palabras.

Trabajo en esta área temática desde hace 20 años, en el marco de la bibliotecología y la documentación, con una visión transdisciplinar y en un contexto internacional. E intento hacerlo desde una perspectiva abierta, respetuosa y (auto)crítica: una que encuentra apoyo tanto en esquemas de pensamiento-acción como las Epistemologías del Sur como en los muchos corpus de conocimientos tradicionales con los que he tenido contacto a lo largo de mis años de trabajo en Abya Yala.